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Todo lo que debes saber sobre la terapia con equilibradores

Einstein decía: “Es imposible resolver los problemas con el mismo cerebro que los ha causado”. En nuestro centro médico dental, hemos decidido incorporar una innovadora terapia de rehabilitación neurofuncional y ortopedia de maxilares efectiva, ya ampliamente aplicada en países como Italia y Francia.

Se trata de una terapia que se lleva a cabo mediante dispositivo intraoral de un material blando que ayuda a restablecer y equilibrar las funciones neurovegetativas (tragar, respirar y morder) corrigiendo así problemas posturales, dolores articulares, malposiciones dentales… mejorando la estética y la función.

Como profesionales de la salud consideramos oportuno informar y despertar hacia la verdadera e íntima relación entre el equilibrio bucal y el resto del cuerpo. 

Respirar, un acto vital. Nosotros, los “dentistas de la nariz” trabajamos para que se empiece a considerar el Síndrome del Respirador Bucal una importante disfunción. A pesar de que las personas deberían respirar de manera natural por la nariz, existe un alto porcentaje de la población que lo hace por la boca. 

Consecuencias de respirar por la boca

El niño que tiene una respiración bucal o mixta, suele presentar en mayor o menor medida una serie de signos:

– Disminución de la cantidad y calidad de la saliva: boca seca y/o saliva espesa, predisposición a inflamación y sangrado de encías, mal aliento, tendencia a tener más sarro y/o caries.

– El “suelo” de la nariz es el “techo” de la boca: la falta de uso es igual a falta de desarrollo del maxilar superior (posible apiñamiento de dientes), desarmonías craneofaciales donde el maxilar superior y mandíbula no encajan correctamente: Masticación deficiente.

– Tiene o ha tenido cuadros repetitivos de problemas ORL-Otorrinolaringológicos (otitis, amígdalas hipertróficas, amigdalitis, vegetaciones, mayor predisposición a alergias, sinusitis, rinitis, etc).

– Perturbaciones funcionales del sistema respiratorio: dolor/ardor de garganta, tos seca y persistente, bronquitis, entre otros. No hay un adecuado calentamiento ni humedecimiento del aire inspirado.

– Alteraciones del sueño: Dormir de boca abierta, hacer ruido al respirar, roncar. Pesadillas, sueño agitado, microdespertares, sonambulismo, sudar por la noche, apneas nocturnas, hacer pis en la cama (déficit hormona anti-diurética), ojos cansados/ojeras, etc. A causa de la mala respiración al dormir, le cuesta levantarse a la mañana, lo que influye en su rendimiento energético durante el día.

– Se añade la baja la oxigenación cerebral: falta de concentración/rendimiento escolar, hiperactividad, dolores de cabeza, distracción/mala memoria, nerviosismo, agitación, somnolencia diurna, fatiga crónica, irritabilidad y alteraciones hormonales y de crecimiento. Común en niños con sobrepeso.

– Adaptación postural: el cuello se inclina hacia delante para rectificar el trayecto de las vías aéreas superiores y así facilitando que el aire llegue más rápido a los pulmones; falta de desarrollo de la caja torácica, acortamiento del músculo pectoral lo que da la sensación de hombros caídos.

Pensemos que cuando el aire entra por la boca sin acción de la nariz, que se encarga de

filtrar, calentar, humedecer y filtrar microorganismos; este aire es un aire de baja calidad y compromete los intercambios gaseosos para obtener oxígeno. 

Así, quien respira por la boca (parcial/nocturno o totalmente) se encuentra en un estado de sobrecarga

energética, ya que tiende a inspirar 2-3 veces más litros de aire “en malas condiciones”/min, para obtener un correcto aporte de oxígeno. En esta situación el corazón y los pulmones son los encargados de optimizar un aire no transformado, dando lugar a un aumento del ritmo cardíaco y de la ventilación respiratoria.

Aunque a simple vista esto pueda parecer un hecho sin importancia, lo cierto es que se trata de un problema que puede desencadenar importantes consecuencias. Por ello nos parece fundamental insistir en ello, sobre todo porque vemos cómo se “banaliza y normaliza la respiración bucal”.

¿Cuál es el tratamiento?

Respecto al tratamiento que proponemos, los equilibradores adecuados estimulan una correcta respiración nasal, dilatando las fosas nasales y vías respiratorias. Además está comprobada la disminución del ritmo cardíaco y de la ventilación después del tratamiento. Considerando a deportistas el uso de los dispositivos produce un aumento del volumen de oxígeno máximo (VOMAX), con consecuente mejoría de la capacidad física.

Ayudan a reequilibrar toda la posición de los maxilares con enormes beneficios a nivel postural, mejoran cuadros de apnea del sueño y ronquidos, claros signos que indican una mala respiración nasal nocturna. Dando lugar a una mejoría significativa de la calidad del sueño.

La siguiente función básica, para la supervivencia del ser humano, es masticar. Los músculos que intervienen en la masticación componen una amplia cadena muscular, cuya unión determina la postura que adopta la columna vertebral. Una buena postura es posible si existe una buena verticalidad. En ella influyen estas cadenas musculares que unen los distintos músculos del cuerpo en relación con las fascias. 

La existencia de estas cadenas explica que un problema en la parte superior del cuerpo pueda repercutir en la inferior y viceversa. Cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente se producen micro-espasmos musculares que provocan lesiones en esas cadenas y pueden afectar a distancia, por ejemplo, a hombros, caderas o rodillas.

Desequilibrios en la mordida, como la sobremordida o la mordida abierta, pueden generar a la larga sobrecarga a nivel de la articulación temporomandibular favoreciendo dolores y ruidos en la articulación.

También la mordida cruzada debe ser tratada precozmente ya que implica un crecimiento asimétrico de los músculos y huesos de la cara. Esta asimetría va a trasladarse a todo el cuerpo siguiendo la teoría de las cadenas musculares antes mencionada.

Cuando la mordida no es adecuada la masticación de los alimentos tampoco lo será. Pensemos que la digestión empieza en la boca, con una buena molienda e insalivación de los alimentos. Mandíbulas demasiado pequeñas o demasiado grandes no serán funcionales a la hora de moverse adecuadamente para triturar los alimentos. Nos encontraremos en este caso personas que comen sin masticar, con dolores de estómago, gases, digestiones lentas o incluso con una pobre asimilación de nutrientes.

Hablemos por último de la lengua, que se considera el músculo más fuerte del cuerpo humano, en su relación tamaño-fuerza. Debemos pensar que su mala posición al tragar o su mal funcionamiento (deglución atípica y/o ceceo) influye en el desequilibrio de la mordida y empuja la posición de los dientes. Una deglución atípica, en el 90% de los casos, es incompatible con una buena respiración nasal. Es decir, el niño puede presentar los signos descritos anteriormente en el cuadro de respirador bucal.

La estructura del dispositivo ha sido estudiada para guiar la lengua a una correcta posición en el paladar y armonizar la fonación (hablar). Además restablece una adecuada posición de los dientes y armoniza las proporciones del rostro.

Funciones moldeadoras de los huesos del cráneo y dientes:

Respirar, comer y beber. Este conjunto de movimientos fisiológicos (llamados las funciones neurovegetativas), son las encargadas de ir dando forma a nuestra boca a lo largo de toda nuestra vida. Sin embargo, quién piensa que tiene que respirar o tragar saliva. 

Todo esto sucede de forma inconsciente y bajo la dependencia del cerebro. Ahora bien, tomemos el cerebro como un ordenador central muy sofisticado que transporta las informaciones que recibe. Estas informaciones provienen como sabemos de nuestros pensamientos y emociones. 

Relacionamos constantemente nuestro estado de ánimo con consecuencias físicas. ¿Quién no ha tenido un dolor de tripa antes de un examen por miedo a suspender?. El miedo nace de un pensamiento y se transforma, por vía del sistema nervioso, en materia: el dolor.

Será lógico pensar que problemas en estas funciones vitales o su corrección repercuten a todos los niveles: físico, orgánico, psíquico y emocional. Estas funciones neurovegetativas están bajo la dependencia del cerebro y directamente relacionadas con el estado de ánimo.

La relación entre la mejoría física y el restablecimiento del equilibrio bucal está demostrada. Las disfunciones bucales tienen una relación directa con el sistema psicoemocional del hombre por vía de los órganos y el sistema nervioso. El equilibrador va a estimular nuevas vías nerviosas periféricas poniendo en marcha un nuevo y funcional proceso fisiológico.

El niño funciona y crece por imitación. Es lógico pensar que si el ambiente que hay a su alrededor se caracteriza por el estrés, el nerviosismo y la agitación, estos componentes son parte de los estímulos ambientales que va a percibir durante la maduración de su sistema nervioso. Por ello es importante que durante la terapia, en el momento en que se coloca el equilibrador en la boca, el niño lo perciba como un momento de relajación junto a sus padres, en acto de cariño y tranquilidad.

El triángulo de la salud: boca y dientes son fundamentales

Este triángulo está formado por tres lados: el de la estructura (el cuerpo), el de la nutrición y el de la energía. Para que exista equilibrio el triángulo debe ser equilátero. La boca desempeña un papel esencial en ese equilibrio ya que es la puerta de entrada de la nutrición, que conecta la energía e integra la estructura.

La masticación es fundamental para la nutrición, uno de los otros lados que conforman el triángulo de la salud, pues permite realizar la primera fase de la digestión de forma saludable. Además de triturar bien los alimentos, debe ser bilateral (a ambos lados) y alternada. Una buena masticación influye también en la estructura. 

Desde la primera infancia permite desarrollar armónicamente todo el entorno de la boca y cara. En cuanto a la magia de la capacidad de adaptación infantil, Frederick Douglas decía que “es más fácil hacer crecer niños fuertes, que sanar adultos débiles”. 

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